El ronquido absurdo de las 03.30 de la madrugada

 En esta sección actualizamos las últimas informaciones sobre la necrópolis de la Avenida de Huelva de Badajoz, que ha llegado hasta a la Asamblea de Extremadura con la cifra actualizada de un centenar de cuerpos desenterrados de época islámica.

Un antiguo cementerio que ya ha sido catalogado por la directora general de Patrimonio de la Junta de Extremadura como "un regalo y a la vez una pesadilla".

Después, contamos el extraordinario sonido que escuchó una señora que vive muy cerca de esta necrópolis cuando en mitad de la madrugada un extraño ronquido o respiración fuerte la despertó de repente y no había nadie ni nada a su lado que lo generara. Cuando mira el reloj, son las 03.30 de la madrugada.


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"Ha sido a la vez un regalo y una pesadilla", así entre risas se expresaba la directora general de Patrimonio de la Junta de Extremadura, Adela Rueda, a la cuestión que le planteaba la diputada y portavoz socialista en el Ayuntamiento de Badajoz, Silvia González, sobre el hallazgo arqueológico del año en Badajoz con esa necrópolis que ha aparecido en el subsuelo de la Avenida de Huelva y donde ya se han exhumado casi un centenar de restos funerarios, según los datos ofrecidos por la responsable de Patrimonio en la Asamblea de Extremadura.

En este enlace contamos toda la historia de este hallazgo.




“Una persona respirando fuerte, dormido,... ¡un absurdo!”


Un desvelo en mitad de la noche, de tu sueño profundo. Miras al despertador y aparece esa dichosa hora: las 03:30. La “hora maldita”.


En general, se cuenta que entre las 3:00 y las 4:00 a.m. pueden ocurrir los sucesos más extraños y absurdos de este misterioso mundo que nos rodea. Es como ese extraño velo que rompe el mundo físico y el onírico, el del cuerpo que permanece tumbado y conectado a los sueños y visiones más extrañas y curiosas dentro de esa franja horaria. ¿Por qué?


La cultura urbana ha dicho siempre que es la hora maldita" o "la hora del diablo", pero tienen explicaciones muy claras desde la ciencia, la medicina y la psicología.


Alrededor de las 3:30 a.m., el cuerpo humano experimenta su nivel más bajo de temperatura corporal, según los expertos. El punto más bajo del ritmo circadiano se acentúa todavía más con esa bajada del cortisol (la hormona del estado de alerta) y la presión arterial. El sistema inmunitario y los niveles de energía están al mínimo, lo que puede provocar una sensación repentina de frío, desamparo o vulnerabilidad si te despiertas. Por eso es la franja en la que se han recogido más situaciones relacionados con el efecto llamado inercia del sueño y parálisis del sueño.


Este último hecho ocurre con un despertar brusco (a menudo saliendo de la fase de sueño profundo o REM), en el cual tu cerebro puede quedar atrapado entre el sueño y la vigilia. Esto produce la parálisis del sueño, fenómeno muy recurrente dentro de esos “terrores nocturnos” donde se han visto sombras o figuras extrañas que han provocado un momento de pánico a quienes los han presenciado; es ese momento donde estás consciente pero no puedes moverte, acompañado a veces de vívidas alucinaciones visuales o auditivas (sentir que hay "alguien" en la habitación).


La ciencia ha explicado esta sensación que sufren —y han sufrido— muchas personas a lo largo de la historia como ese pico de melatonina (la hormona del sueño) que está en su punto máximo. Y ese despertar abrupto con tanta melatonina en sangre distorsiona la percepción, haciendo que sombras comunes parezcan figuras o que crujidos normales de la casa se sientan amenazantes.


O, incluso, que se puedan escuchar ruidos absurdos que parecen no proceder de ningún elemento físico o vivo del lugar en el que te encuentras durmiendo.


Un fenómeno de estas características es lo que sufrió en sus carnes la siguiente vecina de Badajoz: Mª Ángeles C.


Me entero de este suceso a través de una publicación en Facebook de Constantino Salguero (su hijo), a quien ya habéis leído su historia con el encuentro OVNI que tuvo en 2019.




En esa publicación correspondiente a mayo de 2026, nos desvela un dato que me llamó mucho la atención, y no fue precisamente el descubrimiento de esos cuerpos que tanto han asombrado a la ciudad en esa necrópolis que ya hemos analizado en el capítulo de Arqueología, sino por el hecho de que su madre escuchó una respiración fuerte en su cuarto , que se asustó y que volvió a seguir escuchando esa respiración en el cuarto de baño.


Rápidamente, decidí escribir a este hombre con confianza y a obtener si era posible el contacto de su madre para conocer un poco más a esa historia, ¿cómo puede ser que de repente una mujer que viva completamente sola haya podido captar ese fenómeno? ¿y qué relación podría tener con ese cementerio hallado bajo el subsuelo? Pues vamos a tratar de averiguarlo.



El contacto con Mª Ángeles fue rápido gracias a la gestión de su hijo, al que siempre estaré agradecido, y como me gusta hacer habitualmente con los testigos, primero contacté con ella a través de WhatsApp y emplazarnos a una cita en persona para conocer de primera mano y con detalle qué le había ocurrido. Y a los pocos días, me encuentro con esta señora en una conocida cafetería cerca de su lugar de residencia.


Una vez sentados y con la bebida pertinente de por medio —que en este caso fue café para ambos—, esta mujer me relata amablemente lo ocurrido.


Mª Ángeles C. vive muy cerca de la Avenida de Huelva, en un edificio cuyas vistas dan al imponente El Corte Inglés que tenemos en la ciudad. Por lo tanto, tiene conocimiento (como cualquier vecino que ha visto y soportado el ruido de las excavadoras, martillos neumáticos y demás artilugios para abrir la calle) del ruido prominente al abrir esas calles para unas obras de importancia que han reflejado un pasado en la ciudad que a muchos pacenses quedaron sorprendidos. Como gran seguidora y amante de la arqueología, con curiosidad se acerca a esas excavaciones y consigue obtener unas fotografías de esos primeros cuerpos desenterrados. Esas fotos me las muestra previo a nuestra conversación y las comparte sin problemas, son valiosas e interesantes (podéis verlas de nuevo en el caso que ya tratamos acerca de la Necrópolis de la Avenida de Huelva).


Una vez que ella hizo aquellas fotos, y había soportado esos ruidos incesantes de las excavaciones al vivir tan cerca, esta mujer iba a vivir un momento de miedo que no había tenido nunca en una sola noche. Todo esto se produce después de publicarse el hallazgo de la excavación, ella acude ahí, por su curiosidad personal, y realiza esas fotos que guarda en su teléfono con bastante detalle de esos primeros cuerpos que volvieron a ver la luz después de varios siglos, y me dice que no tenía miedo de que salieran cuerpos. Nada de sugestión.


Muchos de esos cambios y labores de obras en esa avenida se han producido por la noche, lo que también ha podido provocar trastornos del sueño y el cansancio de los numerosos vecinos que viven cerca. En una de esas primeras noches de mayo de 2026, Mª Ángeles se despierta, y entre el pasar de esos camiones (incluido el de la basura) va a escuchar otro sonido que ella no detecta venir de fuera, sino en el mismo interior de su casa, de la soledad de su habitación.

Primero pasó el camión de la basura, que ese sí hace ruido fuerte, y luego seguí oyendo el que hacían los demás camiones. Y de buenas a primeras oigo una respiración de una persona dormida. No era ronquido. Era una respiración fuerte, exagerada. Y yo miraba para la cama y pensaba: si no hay nadie. Fui al baño corriendo, asustada, porque lo tenía cerca, y lo seguía oyendo desde allí. Yo estaba flipando en colores. Cerré la puerta del baño, la de mi habitación, y me fui al salón. Allí me quedé sentada hasta que amaneció muerta de miedo sin saber qué era eso. 


Esto le ocurre a esta mujer a primeros de mayo de aquel año (en día exacto sin especificar), pero lo que sí se acuerda bien es de la hora en la cual comenzó a escuchar ese fenómeno: las 03:30 de la madrugada. Intentando asociarlo con alguna experiencia traumática o personal con la testigo, me confiesa que justamente en un mes de mayo murió su padre (pero en 2017), y murió de madrugada. Pero a Mª Ángeles le pareció más un absurdo escuchar esto en ese justo momento.

Es que es una cosa un poquito absurda porque fue como si estuviera dormido en mi cama, justo al lado. Duermo en una cama grande de matrimonio, sola, y es como si alguien estuviera ahí dormido conmigo. Pero no había nadie. Una respiración que se escuchaba de forma muy clara, y fuerte. 


Hasta me imitó un poco el sonido para saber con detalle cómo fue. Y me insistió que fue una respiración “como de dormido”, no de fatiga. Por eso a la testigo le pareció una cosa como muy absurda y que duró bastante. Su reacción fue levantarse e intentando mirar a todos lados para ver de dónde procedía ese sonido, irse al baño y allí lo seguía escuchando por lo menos entre dos y tres minutos, aproximadamente, según cuenta la testigo, aunque no supo muy bien el tiempo que duró porque es cierto que con este tipo de situaciones pueden parecer que duran mucho o muy poco. Pero la cosa es que cuando esta mujer se refugia en el salón a pasar el resto de la noche, allí ya no escuchó nada, se quedó sentada hasta que amaneció.


Después de aquella mala noche, Mª Ángeles tardó en volver a dormir en su propia cama, pero cuando volvió al paso del tiempo y de los días, lo hacía con la luz encendida.


Tras pasar unos días en el Puerto de Santa María (Cádiz), nuestra protagonista vuelve a su casa a hacer su vida, y a la hora de dormir prefirió hacerlo en el salón, todavía seguía retumbando en su cabeza el vivo recuerdo de aquel ronquido que trastornó durante una noche su sueño normal y profundo.

La primera noche no dormí en la cama, dormí en el sofá del salón. Tuve hasta pesadillas porque dormía mal, estaba acostumbrada a la cama, pero no me atrevía a volver. La segunda noche ya dije: yo voy a volver a la cama, pero voy a dejar una luz encendida y toda la persiana del ventanal subida, que da precisamente al edificio de El Corte Inglés, y como ellos siempre dejan luces de seguridad encendidas pues ya sé hay alguien en ese otro lado.


Y procedió a reírse un poco a pesar de que me corroboró que así es como dormía todas las noches desde entonces. Antes dormía con las luces apagadas. Es que me ha dejado como… uff. Aunque sea una cosa absurda, porque es absurda.


Y en verdad parece un absurdo, pero en el Misterio pueden existir “absurdos” de ese estilo que pueden cambiar tus hábitos o dejarte hasta un pequeño trauma. El caso es que en la vida de esta mujer no se había producido ninguna pérdida en el corto tiempo para buscar una relación en alguna ‘clariesencia’ o llamada desde el otro lado. Tampoco podemos extrapolarlo al miedo ni a ningún otro pensamiento relacionado que tenía esta mujer en aquel momento. Ni siquiera con la sugestión de tener una necrópolis de enorme importancia justo al abrir el portal de su bloque. Nada.


Entonces, ¿cómo podemos asociarlo? Mª Ángeles acude al interior de esa necrópolis y realiza esas fotos a finales de abril y principios de mayo de 2026, y como ella se preguntó ante mi cara, ¿podría relacionarse con eso? “Pero que es un absurdo” como me volvía a repetir, porque tener como una persona dormida en tu cama respirando fuerte y sin haber tenido ninguna fenomenología previa similar,... UN ABSURDO en mayúsculas como me repetía esta buena mujer.


Entre los ruidos de la vajilla de fondo y los ataques de risa corta que le entraban a Mª Ángeles como buen ejercicio para quitarle tensión a un momento de pánico que ella misma vivió en sus carnes, me recordaba lo bien que dormía en su cama y lo bien acostumbrada que estaba, hasta aquella noche. Efímero, Espontáneo y Esporádico, otras vez las tres ‘E’ del Misterio se manifestaban en esta historia como bien expresó en su momento el gran Pedro Amorós, “pero como tú mismo lo ves como una cosa absurda, y real, lo estás escuchando tan clarito”, abrochaba la testigo.


La siguiente cuestión que le planteé a Mª Ángeles es si buscó alguna explicación en la comunidad vecinal, pero en su misma panta ya no vive nadie, y en la planta de abajo hay un negocio de notaría, entonces tampoco. Y los vecinos de arriba, ni idea según me confirmó. La cuestión era entender si alguien del mismo bloque había vivido algo parecido, pero ella lo seguía viendo absurdo.


Desde aquel encuentro “absurdo” con lo extraño, esta señora duerme en su habitación con un punto de luz encendido y el ventanal abierto para que la luz de fuere la cobije, con la cortina descorrida. Le da miedo que vuelva a pasar con la luz apagada, aunque el asombro de esta historia es que ocurrió con la luz encendida. Desde entonces, Mª Ángeles le ha echado valor y no pensar en que vuelva a ocurrir. Mientras tanto, se pregunta el por qué, si fuera una señal proveniente de algo, pero el notar a una persona dormida profundamente a su lado durmiendo que ella no veía, ni siquiera lo asoció al mismo efecto de la forma de dormir que tenía su padre antes de fallecer.


En definitiva, no asoció aquel ronquido a la pérdida que tuvo hace nueve años. La absurdez de un hecho misterioso al que no encontramos explicación sencilla y real puede producir que cambiemos un hábito de nuestra vida, como es el ritual de dormir todas las noches.


Es cierto que en esa franja horaria tan señalada es cuando más se reportan más fenómenos físicos en el hogar como pueden ser los crujidos de la misma casa, los materiales de construcción (madera, hormigón, tuberías) se contraen debido a la bajada de temperatura que suele alcanzar su punto crítico en la madrugada. Esto genera ruidos y chasquidos que el silencio de la noche amplifica. O, también, el silencio ambiental, como el ruido de la ciudad (tráfico, electrodomésticos de vecinos) cae drásticamente. Al haber menos "ruido blanco", tu oído se vuelve hipervigilante y cualquier sonido leve destaca de forma alarmante.


Pero también es la franja marcada por el folklore como el momento asociado a esos mitos y fenómenos paranormales como “La inversión de la muerte de Cristo”, una tradición cristiana y del ocultismo donde se cree que las 3:00 a.m. (o las 3:33 a.m.) es una burla satánica a la hora en la que supuestamente murió Jesús en la cruz (las 3:00 p.m.).


¿Qué vivió realmente nuestra protagonista? ¿Fue un absurdo o una señal procedente del otro lado, de ese velo sutil en el cual diversas corrientes espirituales dicen que a esa hora el "velo" entre el mundo de los vivos y el de los espíritus es más delgado, lo que facilitaría la actividad paranormal o las percepciones extrasensoriales? De momento, lo dejamos en un hecho aislado de una noche, la noche más “absurda” que vivió esta pobre mujer con un ronquido invisible.


A continuación, os dejamos estas fotografías que realizó la testigo de la misma necrópolis:



















 

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