EL CRONOVISOR

Recordando la fascinante historia tras uno de los inventos más misteriosos de todos los tiempos: el cronovisor, ¿verdad o fraude? fue portada de prensa y digno de análisis en su momento, y aún hoy en día nos preguntamos si dentro de los profundos enigmas de el Vaticano no se encuentra la insólita máquina que podía fotografiar el pasado.

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Nos adentramos en los misterios profundos de El Vaticano, en sus objetos ocultos y éste en concreto tuvo mucha repercusión hasta el punto de convertirse en un mito o en una realidad bien escondida pero el caso es que ha dado para novelas (Javier Sierra en La Dama Azul lo menciona), múltiples reportajes y siempre es bueno recordarlo porque por estas fechas tiene un encanto bastante especial: el Cronovisor. ¿Os imagináis que de verdad existiera una máquina que pudiese fotografiar el pasado? ¿Una especie de máquina del tiempo que te plasma de forma estática los acontecimientos ya pasados?
Todo comienza con un titular de prensa: 2 de mayo de 1972, el semanario italiano Domenica del Corriere publica una noticia sorprendente y cuyo titular decía: “Inventada la máquina que fotografía el pasado”. Sí, parecía que un aparato único y digno de una buena historia de ciencia ficción se había hecho realidad ya que su auspiciador fue el padre Pellegrino Ernetti que había convocado un grupo de científicos de diversos países, un total de 12 expertos de países como Japón o Suiza con el único de llevar a cabo este curioso artilugio que se basaba en una teoría física que dice que las ondas sonoras y visuales son energía, y como la energía ni se crea ni se destruye sino que se transforma esto sería como un aparato de diapositivas que te cuentan en una simple fotografía los hechos acontecidos en un lugar determinado muchos años antes.

El mayor ejemplo que expusieron fue una imagen muy recurrente en esta semana de eventos especiales y devotos, que es la imagen de Cristo crucificado, o también otro ejemplo fue una de Jesús caminando junto a sus apóstoles por Jerusalén. Es decir, este aparato lo que haría (en palabras del padre Alfredo Pellegrino Ernetti) es recomponer un elemento desde su forma primitiva en forma de partículas muy ínfimas y con el cronovisor sería capaz de acceder a las ondas luminosas y sonoras que se produjeron en el pasado recreándolas en una imagen como se originaron.

Era algo impactante no sólo para la mentalidad de la época sino también para el devenir de la historia de la humanidad. Y el gran misterio que añade aún más misticismo a esta historia es el por qué el Vaticano financiaría un proyecto como éste al respaldar a la institución que promueve la fe pero parece que también tenía su parte de respaldo al avance tecnológico aun sabiendo que el establecimiento de las creencias pudiese tambalearse con un aparato de esta forma.

Alfredo Pellegrino Ernetti

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El verdadero protagonista de esta historia. En su biografía se destaca hasta su vinculación con el exorcismo, fue licenciado en teología y filosofía aparte de un gran estudioso en lenguas orientales, en física y física cuántica y enseñaba música arcaica prepolifónica. Y es curioso pero según se puede conocer en el último libro escrito por Pedro Amorós (El Gran Libro de las Psicofonías), obtuvo alguna que otra psicofonía (aunque él las llamara más bien “pneumafonías”) que expuso al mismísmo Papa Pío XII que le dijo cuando le expuso una grabación de un supuesto difunto que “la existencia de esa voz es un hecho científico que no se relaciona con el espiritismo. Es cierto que se han registrado ondas sonoras procedentes de alguna parte (por entonces el fenómeno de la psicofonía estaba más que establecido como algo que se producía realmente pero cuya explicación no estaba clara ni está aún hoy en día).” Pero el Papa terminó diciéndole que estaba convencido de que ese experimento que le expuso que podría convertirse en la piedra angular de un gran hallazgo científico que pudiera fortalecer la de la gente”. Años 50.

Era casi como una premonición, y aquellas frases que yo he leído en un apartado que dedica Pedro Amorós en su libro confirmarían que incluso pudo servir de inspiración al padre Pellegrimo Ernetti para el gran invento que empezaba a conformar en su cabeza.

Como estudioso del sonido, llegó a afirmar que una imagen del pasado se podía reconstruir si se disgregaba el sonido. De esta forma él creía que cada ser humano deja tras de sí una doble estela: una sonora y otra visual, y que esta es la carta de identidad de cada individuo. Ésta es la base para comprender cómo funciona el cronovisor, o por lo menos la idea inicial que daría origen al misterioso aparatado cuya existencia aún está en duda.



Para Ernetti estaba claro, podemos volver a ver y escuchar a grandes personajes y momentos de la historia si se reconstruye su rastro energético de luz y sonido. Así que con esta hipótesis se pone manos a la obra a finales de los años cincuenta a confeccionar con un grupo de expertos, concretamente doce de distintos países el dichoso CRONOVISOR.

Pero claro, como en toda carrera por la invención y el descubrimiento aparecen detractores y contrarios que reclaman su parte de propiedad intelectual del proyecto, y aparece en escena otro físico que pertenece al Vaticano, Luigi Borello, que declara (una vez que la noticia del invento sale a la palestra) que fue él quien en realidad desarrolló la técnica de ver y oír los recuerdos de lo ya acontecido y existido en la materia animada. Es decir, Borello confirmaba que no sólo los seres vivos tenemos la capacidad de memorizar y recordar momentos de nuestra vida, sino que también la materia inanimada como por ejemplo una piedra también contiene un rastro lumínico o sonoro impreso en su materia, lo que pasa que la piedra no te va a contar lo que ha visto ni oído. Así que su afirmación era de tal forma que los sonidos y las imágenes se transforman en energía estática en todo un entorno y podrían ser recreados como una forma de energía aún desconocida. *

*leído en páginas de El Gran Libro de las Psicofonías donde el autor Pedro Amorós dedica un apartado a contar brevemente la historia del cronovisor.

Así que Borello se convierte en el principal crítico y perseguidor de Ernetti con teorías complementarias pero con una lucha encarnizada de quién fue el primero que expuso la idea. Pero claro, antes de fallecer y casi como un testamento Ernetti le confiesa a Borello: «la existencia del artefacto es una sacrosanta verdad; que se hayan captado tantas cosas del pasado es también verdad; que entre estas cosas estuviera la imagen de Jesús es verdad; y que las autoridades supremas han prohibido el uso del ingenio, es otra verdad».

Se publicaron una especie de planos o notas de cómo era el supuesto cronovisor, pero aunque nunca se llegó a mostrar realmente cómo era, se explicó que estaba compuesto por tres partes: una conformada por multitud de antenas que captaban todas las longitudes de onda posibles, un selector que trabajaba a la velocidad de la luz (la parte importante ya que era la que apuntaba hacia el lugar y la persona elegida para el recuerdo fotográfico) y un equipo de recogida y visionado de las imágenes y de los sonidos que yo pienso que podría ser una especie de monitor.

Sin una muestra pública del objeto, la opinión pública no se iba a creer de verdad que eso existiera por mucho que la prensa ya lo había informado. Así que la forma de demostrar que existía era la de filtrar imágenes que el mismo cronovisor había recogido.


Así que se vuelve viral una imagen en primer plano de un Cristo que parece que mira al Cielo con rostro entristecido, por lo que se cree que es en el momento de la crucifixión. Si por entonces en esa época hubiesen existido las redes sociales como ahora seguramente esa imagen hubiese sido viral en todo el mundo en pocos segundos. Una simple cara de un rostro que se parecía al de Cristo se iba a convertir en la principal muestra de lo que era capaz de hacer el supuesto invento, pero se descubre que ese rostro era el mismo de la recreación de un Cristo crucificado que se encontraba en el santuario del Amor Misericordioso de Collevalenza (Perugia). El padre Ernetti reconoce esa filtración, pero se escuda en que fue intencionada para quedar oculta la prueba real del cronovisor. Dijo que a raíz de las presiones del mismo Vaticano y de los medios de la época, tuvo que inventarse esa argucia pero aun así el aparato realmente funcionaba y en vez de recoger primeros planos capturaba planos más generales de un acontecimiento.


De ahí esa segunda imagen. De hecho, no tenemos imágenes reales de cómo es el aparato en sí pero sí se filtraron imágenes que supuestamente sí había realizado y que se convirtieron en pruebas que con el tiempo se demostraron que no eran reales. O por lo menos no se cree que fueran reales.

Según cuentan, en los momentos de experimentación con el artilugio consiguieron ver momentos de la vida personal de Jesucristo (hasta el punto de haber visto el momento de esa Última Cena y la traición de Judas), vieron el texto íntegro de las Tablas de la Ley entregadas por Yahveh a Moisés en el famoso monte Sinaí o incluso la destrucción de Sodoma y Gomorra, un discurso de Mussolini o incluso imágenes de la antigua Roma. Además, se dice que con este aparato se consiguió abortar un intento de atraco en tiempos presentes por entonces por lo que parece que la máquina no sólo tenía una función de recordatorio de eventos pasados. Acontecimientos como estos declaró el mismo Ernetti que se habían visto con la máquina. Muchos pensaron que este hombre ya deliraba demasiado.

    El principio sobre el que se asentaba aquella máquina es muy sencillo y cualquiera podría reproducirlo con intenciones perversas. Sin embargo le diré que demostramos que las ondas visibles y sonoras del pasado no se destruyen. Y no lo hacen porque son energía. La grandeza de aquel invento fue que podía recuperar esa energía y recomponer escenas perdidas hace siglos. Pellegrino Ernetti

¿Cómo acaba esa historia? Pues con la muerte del padre Pellegrino Ernetti prácticamente el secreto del cronovisor se archiva y de hecho muchos creen que está escondido en alguna parte muy oculta de las entrañas del Vaticano con sus planos verdaderos y originales y con todas las muestras fotográficas y sonoras que era capaz de recrear. Se cuenta que esos planos de construcción los tiene solamente dos países: Suiza y Japón; a los que Ernetti donó antes de morir.

Hay una parte de enorme conspiración tras el Cronovisor y es la supuesta creencia de que si de verdad existiese, sería una máquina con mucha información valiosa que en manos peligrosas sería un arma de destrucción masiva porque conocería todos los secretos de la humanidad prácticamente. Incluso se cree que muchos de los científicos que participaron en el proyecto junto al padre Ernetti murieron en extrañas circunstancias. Pero el padre Borello, el contrincante de Ernetti siguió trabajando en el desarrollo del invento ya que él estaba convencido de que su hipótesis era informativa. Fue una de las últimas personas que habló con el padre Pellegrino Ernetti en su lecho de muerte y quién sabe lo que le dijo en verdad.

Únicas imágenes de los planos que conformarían el famoso cronovisor.

PD: Isaac Asimov ya hablaba del “cronoscopio” como una cámara capaz de fotografiar el pasado. El artilugio está creado en bases científicas y filosóficas muy reales lo que pasa que está por verse si de verdad eso pueda ser realidad hoy en día.


 

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