Programa 1x19 - ESPÍRITUS DEL SEXO: Íncubos y Súcubos


En el programa de esta semana nos centramos en el efecto de la parálisis del sueño y de los entes espirituales que nos aterran en la profunda oscuridad de la noche: íncubos y súcubos.

Además relatamos la historia de Lilith y encontramos la relación entre la que dicen que fue la primera mujer de Adán (la mujer-demonio) y cómo creó a esos demonios del sexo para robar la energía a los mortales en la noche.

Hacemos hincapié en el conflicto bélico que se puede producir en Ucrania, a falta de datos que nos cuenten lo que está pasando nos ponemos a contar las posibilidades que acarrearían una intervención militar rusa.

En el “Archivo Oculto” de esta semana tratamos otro tipo de arma que usó el ejército estadounidense en la guerra de Vietnam: el Agente Naranja. Un producto químico que se desarrolló con el objetivo de mejorar las cosechas pero que fue robado y utilizado como arma química.

En el apartado de noticias relatamos el descubrimiento de un nuevo estado de la materia encontrada en los ojos de una gallina; un nuevo sistema de precrimen creado a través de un algoritmo que ha empezado a desarrollar el Departamento de Policía de Chicago; de un nuevo asteroide en la Antártida que podría verificar si finalmente hubo vida en Marte; y la construcción de una nueva armadura a lo “Iron Man” que comenzó a desarrollar hace ya algún tiempo el ejército estadounidense.




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La noche oscura guarda profundos misterios. Una de las frases que muchas personas sabrán porque se ha repetido hasta la saciedad en el cine, en las historias antiguas,… Nunca sabemos lo que nos puede deparar la oscuridad profunda. Y no me refiero a la ausencia de luz, sino a ese espacio largo del día en la que nos sumergimos en nuestros sueños. De los sueños han surgido historias bonitas, recuerdos maravillosos de etapas pasadas de la vida, encuentros surrealistas que parecen no tener explicación,… esa puede ser la parte bonita de la acción de soñar, la parte que nos gusta recordar y contar con nuestro alrededor sobre lo que vivimos en la noche. Pero luego está la parte trágica o aterradora, cuando en medio de la noche somos sometidos también a imágenes que nos producen chillos, espasmos violentos o incluso la parálisis. Pesadillas o seres que nos atormentan en las sombras de los sueños.

            Esos seres que se nos aparecen en nuestras más inquietantes pesadillas fueron denominados con dos tipos de nombres: íncubos y súcubos. Y sí, puede ser mitología, puede ser fantasía, o también puede ser realidad. Porque como siempre hacemos en nuestros programas hay que contar todas las partes. Y el origen de todo eso como siempre viene de muchos siglos atrás. Seres que fueron llamados los espíritus del sexo, que se decía que violaban a hombres y mujeres en mitad de la noche y que eran poseídos por esas fuerzas malignas. Y hoy en día esta creencia sigue. Quizás no tan fantasiosa pero se sigue pensando que se pueden inducir estados intermedios entre el sueño y la razón para atraer a estos espíritus o incluso evocarlos a través de imágenes pornográficas que creamos en nuestra mente. Y tal y como nos bombardean esa industria del sexo y el destape que se vive a diario en los medios de comunicación y revistas pues créanse cuando les digo, que tan difícil no parece obligar a nuestra mente a excitarnos. A nuestra sociedad se utiliza ese medio, pero en algunas tribus se hacía a través del chamán, la figura importante de esas primeras sociedades primitivas por adelantarse al futuro y recrear esos viajes astrales. Pues sepan que en la actualidad se ha recogido que ciertas tribus africanas invocan a esos demonios lúbricos dentro de un espejo (un objeto que a veces nos muestra otra realidad paralela).

            Así que podemos estar hablando de la manipulación de lo diabólico como herramienta de autoexploración, el placer o acciones determinadas bien en el plano físico o en el psíquico. Y esto lo corroboran expertos espiritistas, ¿jugar con los demonios para alcanzar un estado espiritual de estudio? ¿Este sería el principal fin? Sería algo así como intentar agarrar al diablo por los cuernos y jugar con él a un juego muy peligroso. Porque tratar con entidades que no conocemos (ya sean productos de nuestra mente o no) para descubrir el verdadero placer sexual, eso quién sabe si puede provocar un dominio absoluto del poder del mal sobre nuestros estados alterados de consciencia. El ritual de ensoñación se puede convertir en el verdadero infierno.
           


            Pues entramos a analizar qué es un íncubo y un súcubo. Empezamos por el primero. Del latín incubare –“yacer”-, “el demonio que se acuesta sobre ti” es cómo lo definieron. Es el que tiene la forma masculina, representado de muchas maneras según las culturas de los países: en algunos sitios se le ha descrito como un enano barrigudo, en otros como un señor alto, delgado y peludo y en otros (y aquí está la diferencia) como un chico apuesto y bien vestido. Pero también ha sido descrito con forma de reptil o de pájaro de fuego. Recibe muchos nombres según las culturas primitivas: Zabulón, Leviatán, Belaam, Alpiel Efelios… Nombres casi de dioss ¿verdad? Y como habéis escuchado algunos lo describen como una forma extraña y horrible e incluso deformada, como los goblins. Pero lo que se cuenta sobre los íncubos es que son seres poco atractivos que no buscan seducir, sólo quieren despertar los instintos sexuales más bajos y primordiales en mujeres que duermen plácidamente en la noche. Y se dice también que pueden ser esos ángeles que vinieron del cielo para aparearse con las mujeres terrestres, los Nefilim.

            Un ser que se cuela en la mente femenina cual parásito y que extrae la energía a través del coito. Materializado a veces de forma física y que realiza con tal salvajismo y gran placer a la vez esos orgasmos en mitad de la noche que le producen hasta desgarros y hemorragias en sus partes más íntimas. Una experiencia que puede parecer del todo irreal pero fíjense en la magnitud del proceso, porque la mayoría de los testimonios recogen este tipo de aspectos y esa profunda debilidad y abatimiento al día siguiente. Como si hubiese estado toda la noche faenando, pero sin acordarse exactamente qué hizo.

            Antiguamente se decía que cuando había un embarazo deseando o el bebé nacía con una mala formación, nacían muertos o se convertían en retrasados mentales era por esto. Porque fue incubado por una energía demoníaca. O también se contaba como nacían bebés con aspecto normal pero que luego tenían unos extraños poderes mentales o facilidad para recrear actos violentos desde muy pequeños. Incluso los que hacían magia eran etiquetados de hijos de íncubos, así hablaban las malas lenguas de la leyenda del mago Merlin. Y algunos siempre han vaticinado que el Anticristo nacería de la unión entre un íncubo y una mujer.
          


            Y por otra parte tenemos la súcubo. Representa a una mujer, siempre bella. El espíritu sexual que seduce a los hombres, en su mayoría jóvenes y religiosos. En la Edad Media se contaba que este demonio se aparecía en la noche para crear el desafío de los pecados de la carne, la verdadera lucha entre el bien y el mal que tenía que superar el joven pastor.

            La imagen bella, perfecta y sensual del súcubo. Catalogada en la mayoría de las ocasiones como un ser alado, de dientes afilados y que siempre va desnuda. Con unos ojos como de serpiente que utiliza para hipnotizar a sus víctimas y que produce que esa hipnótica imagen se te quede grabada en su retina incluso cuando despiertes de ese extraño y aterrador sueño.

            Y a diferencia del íncubo, el súcubo no busca engendrar. El motivo de sus apariciones en mitad de la noche para seducir son, al fin y al cabo, las mismas que su pariente demoniaco: quitar la energía vital del cuerpo. Una imagen muy asociada al vampirismo y tan representada con ese otro fenómeno que contaremos dentro de unos momentos de su posible origen. Porque también se le ha dado la etiqueta de coleccionista de semen para engendrar otras mujeres mortales para que engendren hijos y les inculquen las artes demoníacas y oscuras. De ahí de cómo se castigaba antiguamente a los que manipulaban la magia negra, los tildaban de sus sirvientes o de los que nacían de esos demonios con aspecto de mujer.

            Y la súcubo más célebre recogida en los anales de la historia es la de Lilith, la que se dice que fue la verdadera primera esposa de Adán. 


-En la tradición judeo cristiana, sobre todo en ediciones antiguas de la Biblia y manuscritos judíos, en el antiguo testamento de la Biblia, sobre todo en el génesis y el libro de Job, existe un personaje que en estos días ha sido escondida por el vaticano, Lilit es considerada la primera mujer de Adán, que al no aceptar ser dominada por el hombre fue expulsada del paraíso y sentenciada a dar a luz por toda la eternidad y que todos sus hijos nacieran muertos. Considerada como la serpiente que dio el fruto prohibido a Eva como venganza hacia el reproche recibido por Adán.

Llilith, considerada la primera mujer de Adán, la que fue condenada a ver nacer a sus hijos muertos y que tuvo que hacer un pacto con el mismísimo Lucifer para obtener el poder de la vida humana y dársela a esos hijos muertos. La diosa de los vampiros que puede que esté asociado a esos entes malignos que dicen que se alimentan de nuestra energía espiritual. 

            Y cuando abandona el Edén furiosa porque Adán eligiese a Eva finalmente, el mito explica que un día, tres ángeles de Dios fueron a buscar a Lilith, pero ésta se negó a ir con ellos. Por eso, el cielo la castigó haciendo que muriesen cien de sus hijos cada día. La tradición la considera, por este castigo divino, un ser rencoroso que trata de vengarse matando a los niños menores de ocho días, aún no circuncidados. Según el mito, Lilith rapta los niños de sus cunas por las noches y se une a los hombres como un súcubo, es decir, un demonio con apariencia de mujer muy atractiva, que engendra hijos con el semen que los varones derraman por las noches de forma involuntaria, mediante poluciones nocturnas.




En la novela Caín, de José Saramago, Lilith es la insaciable, posesiva y sensual señora de un pueblo donde va a buscar trabajo Caín. También se hace referencia a ella en Las Crónicas de Narnia y en muchas más obras de la narrativa. Además, suele usarse como personaje adaptado a diversas series o películas de ciencia ficción, como Supernatural, Los Monsters o Neon Genesis Evangelion. Por otra parte, en astrología existe una posición lunar llamada Lilith o Luna negra. Sucede cuando la Luna se encuentra en su apogeo o en su punto más alejado de la Tierra. Simboliza el inconsciente más profundo del ser humano. Lilith consigue llevar la situación al límite para romper con la represión más profunda del hombre.

Y contada esta maravillosa historia que puede ser un mito pero que está reflejada en muchas antiguas escrituras, la realidad es, que sea ese el origen o no, los testimonios de los demonios sexuales o lúbricos son muchos. Y se producen exorcismos de lo más aterradores para expulsarlos. Y todo comienza con un sueño del que no podemos controlar ninguna faceta. La pesadilla que nunca acaba y que puede terminar con la manipulación de tu cuerpo físico, ¿imaginación? ¿Una jugada de la mente ante el deseo y/o el placer? ¿O es que de verdad existen una serie de entes fantasmales que realizan ese control espiritual sobre los mortales?


 

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