PROGRAMA 1X20 - Expedientes Warren - Entrevista Suzanne Powell

En el programa de esta semana buceamos por algunos de los casos más horripilantes que investigaron los Warren. Contamos un poco su biografía, cómo se pusiero n a investigar casos paranormales y sobre todo nos centramos en uno de los casos más terroríficos que recogieron: la muñeca Annabelle. Tampoco nos olvidamos de la historia que se cuenta en la película The Conjuring con aquel tormento que tuvieron que pasar los Perron en aquella casa atestada por fuerzas malvadas.


Dedicamos buena parte del programa a escuchar partes de una entrevista realizada por el compañero Mario Moreno a Suzanne Powell, una mujer que se ha hecho conocer mundialmente por sus cursos zen, recorriendo multitud de ciudades, y con motivo de que ha estado durante dos fines de semana seguidos impartiendo uno de sus curso en Mérida le hemos grabado una entrevista para conocer un poco más sobre su persona y lo que pueden descubrir las personas que se apuntan a sus cursos. Nos ha dado enseñanzas espirituales bastante interesantes. 


En nuestro "Archivo Oculto" os hablamos de un nuevo transbordador espacial que está provocando mucho revuelo en otros países y que se podría convertir en un arma peligrosa, quién sabe, en un futuro: el X37B.
Y vuelve nuestra sección "Zona Ovni" y en esta semana os contamos uno de los casos de abducciones más conocidos en España por la forma en que se produjo y por ser contada por la misma protagonista, bastante surrealista pero a la vez inquietante: el caso de Próspera Muñoz.

En el apartado de noticias hablamos de cómo se ha desvelado el contenido de una carta escrita por un soldado egipcio de hace más de 1.800 años; una explosión que hubo en cielo ruso el pasado 5 de marzo y que podía ser debido a un meteorito; unos científicos que confirman que el malvado androide T-1000 de Terminator podría ser posible y la noticia de que 300 mercenarios estadounidenses hacen su incursión en Ucrania.

Y vuelve "La Otra Cara del Cine" esta semana analizando una película española que auna comedia y terror al mismo tiempo: El Día de la Bestia. Una de las mejores películas de la filmografía de Alex de la Iglesia.

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Ed y Lorraine Warren formaron una pareja de investigadores que ya ha pasado a la historia por los casos que investigaron y los fenómenos que tuvieron que ver en esos extraños lugares que visitaban. Un matrimonio como otro cualquiera, con una hija. Pero lo más inquietante de este matrimonio es la extraña afición que tenían. Se dedicaban a “cazar demonios”, aunque ellos nunca usaron el término “actividad paranormal” para describir lo que veían. Usaban otros términos muchos más terroríficos: “infestación diabólica” o “monstruosidades de la noche”.

            La extraña afición de los Warren no se dio a conocer hasta los primeros años de estar casados. Ed peleó en la Segunda Guerra Mundial y consiguió un permiso de 30 días ya que su barco se hundió en el Atlántico Norte y a los que sobrevivieron le dieron ese mes de descanso para reponerse. Tiempo que dedicó Ed a casarse con Lorraine y empezar a formar una familia. Volvería a la guerra, y llegó sano y salvo. En ese momento es cuando comenzaba la vida plena y tranquila del matrimonio, con su hija Judy ya nacida Ed decide hacerse artista. Le gustaba especialmente pintar en lienzo casas, pero no casas normales, le gustaba en especial las casas encantadas. Y cuando Lorraine le preguntó por qué tenían que ser en especial casas encantadas, Ed le contestó: “porque yo me he criado en una de ellas”.

            El señor Warren tuvo una infancia dura en la casa donde se crió. En algunas entrevistas llegó a contar que durante la noche, cuando todos dormían, veía abrirse las puertas de su armario y ver como surgían luces brillantes y el rostro de una anciana enfadada. Oía susurros, su habitación se enfriaba, y sin entender por qué sucedía aquello, tras aquel trauma, dedicó su vida adulta a conseguir una explicación de esos extraños fenómenos. Historia que su mujer Lorraine consiguió captar desde un primer instante, porque la recién esposa de Ed también veía espíritus desde muy pequeña. Y que incluso podía hablar con ellos, ya que ella, era una médium.

            Una vez descubiertas las experiencias de cada uno se decidieran a viajar a aquellos lugares donde ocurrían fenómenos paranormales. La duda que tenían era de cómo les dejarían entrar en esas casas encantadas habitadas por familias. Ed tuvo la idea de que lo haría a través de la pintura. El don que tenía ambos de ver cosas que no pueden ver los demás fue la mejor arma que tenían para conseguir la tarea de investigar, por eso la técnica que usaba Ed Warren era la de pintar en su lienzo la casa respectiva. Y cuando los dueños veían ese boceto, se fijaban en extrañas apariciones tanto en ventanas como en las puertas de los armarios. Esos monstruos reflejados en el lienzo atormentaban a los inquilinos de las casas a las que visitaban donde se producían ya de antes los fenómenos paranormales. Después de recoger algunas investigaciones, en 1952 fundan la primera asociación dedicada a investigar fantasmas y a buscar demonios. Porque sí, los Warren creían que esos actos eran producidos por los demonios o espíritus del mal.


            El 13 de noviembre de 1974 se convertía en una fecha negra en la vida de los Warren por la muerte de la madre de Ed. Una mujer que luchó 22 años contra un cáncer terminal. Lo extraño de esta muerte fue la coincidencia con otro acto violento que se produjo el mismo día y el mismo año en una casa encantada muy famosa. El certificado de defunción de la madre de Ed Warren marcaba las tres y cuarto de la madrugada. Justamente en esa misma hora, en una casa del condado de Nueva York, un hombre asesinaba los seis miembros de su familia con un rifle. El nombre de aquel asesino era Ronald DeFeo, y el lugar donde se produjo ese violento acto fue, en Amityville.

            Nadie sabía por qué ocurrió aquello. Siempre existió la teoría de que aquel brote psicótico se produjo por algo demoniaco que había en esa casa y que incitó al padre de la familia a cometer tal cruel asesinato. Aquella famosa casa de Amityville ya había sido marcada por la tragedia, eso le haría conseguir fama y darle la etiqueta de casa maldita de por vida. Una casa a la que acudió el matrimonio Warren trece meses después de aquello, y su visita fue porque los nuevos inquilinos denunciaron voces, portazos, olores extraños, apariciones y cambios de temperatura. Los Warren estaban ante el caso de de sus vidas, para ello se llevaron toda la parafernalia que usaban en sus investigaciones pero con el aliciente especial de que esta vez les acompañaban unos reporteros del Canal 5 de Nueva York. Sabían que este caso podía ser algo mediático, y vaya que si lo fue.
         


            Los Warren consiguieron convertirse en estrellas mediáticas. Aparte de que daban esos casos a conocer a través de la televisión y sacaban un libro por cada acontecimiento que cubrían, continuaron investigando casos por el país siempre con la premisa de que no querían lucrarse por limpiar los demonios de los lugares a los que iban. Solamente pedían lo justo para desplazamiento. Y los afectados siempre se llevaban un tercio de los beneficios editoriales que daban los libros. Los Warren se convirtieron en un filón cinematográfico, y no tardaron en tener representación de lo más conocido de Hollywood. Como fue William Morris, representante en su momento de Whitney Houston, Clint Eastwood y John Travolta.

            Sus conferencias por universidades, el seguimiento de casas extrañas y exorcismos practicados a lo largo de las décadas eran constantes en las vidas de la pareja. Por ello crearon un museo, un espacio donde podían exhibir los objetos extraños de las situaciones horrorosas que tuvieron que analizar. Prohibidos de tocar porque aún guardan energías negativas dentro. Un museo que aún hoy en día siguen recibiendo cientos de visitas. El escaparate donde se guardan los objetos malditos que requisaron los Warren.
           


Y de todos los objetos malditos que guardan ese extraño museo destaca uno que todos los turistas que van se quedan fijos mirando y que siempre inmortalizan en sus fotografías: la muñeca Annabelle. La extraña muñeca diabólica que dicen muchos visitantes que se han quedado fijos mirándola que alguna vez les ha movido la cabeza o se les quedan mirando fijamente. Y en estos momentos que llegan a continuación les contamos la historia de esta muñeca con aspecto inocente pero que algo maligno parece que la manipula. Conocemos la misteriosa historia de la muñeca del diablo: Annabelle.


Los que hayan visto la película recordarán que la muñeca protagonizaba las primeras escenas y en otras más adelante, en la cinta es de un aspecto mucho más diabólico y terrorífico pero la intrahistoria real de esta muñeca es mucho más simple de lo que pueda parecer y que no se cuenta en la película. Hay que remontarse al año 1970, la protagonista es una madre que busca un regalo que dar a su hija Donna que estaba a punto de graduarse en medicina. Pues decide comprar una muñeca de colección que siempre le han gustado desde muy pequeña como premio, se acerca a una Hobby Store (tienda especializada en muñecas de colección) y decide comprar una muñeca de trapo simple modelo Raggedy Ann.

A la joven Donna le hizo mucha ilusión aquel regalo, y no tardó en colocarla como decoración encima de su cama. Compartía vivienda con otra compañera de medicina. Pero a los pocos días más tarde, las dos jóvenes se dan cuenta de algo extraño en esa muñeca. Al principio notaban que se cambiaba de lugar, las dos compañeras desconfiaban la una de la otra y pensaban que podía ser una broma entre compañeras, pero al final se dieron cuenta de que algo pasaba. Probaron un día, antes de irse, a dejarla fija en un lugar. Y cuando volvieron se dieron cuenta de que se había cambiado de sitio inexplicablemente.

Los cambios de posiciones seguían siendo habituales, a veces, encontraban a la muñeca con los brazos y las piernas cruzadas en el sofá, otras ocasiones en posición vertical, de pie, apoyada en una silla en el comedor. Varias veces Donna puso a la muñeca en el sofá antes de salir para el trabajo, y al regresar a casa encontró a la muñeca de nuevo en su habitación, en la cama y con la puerta cerrada.


Pero la extraña facultad que tenía la muñeca Annabelle no era sólo la de cambiarse de sitio o de posición. Uno de los aspectos que recogieron los Warren al investigar este caso fue algo que incluso a la mismísima Lorraine dejó anonadada. Porque las chicas llegaron a confesarle que la muñeca parecía escribirles mensajes escritas en pergamino. Mensajes que decía “Ayúdanos” o “Ayuda a Lou”. Decían que la letra era como de niño pequeño pero la parte que puede dar más miedo de toda esta experiencia que puede parecer surrealista es que en esa época, Donna, no tenía papel de pergamino en casa. Entonces, ¿cómo demonios (y nunca mejor dicho) llegó a aparecer ese pergamino y cómo se escribieron esos mensajes?

Una noche Donna llegó a casa y encontró la muñeca nuevamente en una posición diferente a la que había dejado, esta vez en su cama. Donna ya sabía que esto era típico de la muñeca, pero de alguna manera sintió que esta vez era diferente, algo no andaba bien. Un sentimiento de temor se apoderó de ella cuando, al inspeccionar la muñeca, vio lo que parecían gotas de sangre en la parte posterior de las manos y en el pecho. Aparentemente de la nada, un líquido rojo aparecía en la muñeca. Asustadas y desesperadas, Donna y su compañera Angie decidieron que era el momento de buscar asesoramiento de personas expertas en el tema.

Sin saber a dónde ir, las jóvenes contactaron a una médium y una sesión fue realizada en la habitación. Fue entonces cuando a Donna se le presentó el espíritu de Annabelle Higgins. La médium relató la historia de Annabelle a Donna y Angie. Annabelle era una jovencita que vivía en la propiedad antes de la construcción de las viviendas, en lo que fueron los “momentos felices” de su vida. Tenía tan sólo siete años cuando su cuerpo sin vida fue encontrado en el campo dónde ahora había un complejo de departamentos. De ahí que a la muñeca se la bautizase con el nombre de Annabelle.

El espíritu le dijo a la vidente que se sentía cómoda con Donna y Angie, y que quería estar con ellas y ser amada. Sintiendo compasión por Annabelle y su historia, Donna permitió que la muñeca continuara “poseída” por Annabelle para que se quedara con ellas. Sin embargo, pronto descubrieron que Annabelle no era lo que parecía. Esto no fue un caso común y definitivamente aquella no era una muñeca normal. Y parecía que tenía embrujada a la joven Donna.


Pero en esta historia entra otro personaje importante que sufrió también los estragos de esta muñeca. Antes he mencionado el nombre de Lou en uno de los mensajes que supuestamente escribió Annabelle. Pues bien, Lou era un amigo de Donna y Angie que alguna vez que otra se quedaba a dormir en el domicilio de ambas. Lou estuvo presente el día en que a Donna le llegó aquella muñeca, y desde un primer instante no le agradaba. Y no era por hacerle la broma a su amiga, él notaba algo extraño. Y le fascinaba muchísimo los “sentimientos” que tenía Donna hacia ella.

Pues una de las noches en las que Lou se quedó a dormir en el apartamento vivió un sueño espeluznante, más bien una pesadilla, aunque él la definió como algo muy real. En esa noche de sueño profundo se despierta repentinamente con evidente pánico, mira a todos los alrededores haber que pasaba y de repente lo ve. La muñeca Annabelle está por la zona de sus pies y comenzaba a deslizarse lentamente por su pierna, pasaba por el pecho y en cuestión de segundos comienza a estrangularlo. Lou, paralizado y jadeando al punto de asfixia, se desmaya y cuando despierta a la mañana siguiente, seguro que aquello no había sido un sueño, estaba decidido a deshacerse de la muñeca y del espíritu que la poseía. Pero, sin embargo, tendría más de una terrible experiencia con Annabelle.

Preparándose para un viaje al día siguiente, Lou y Angie estaban buscando mapas solos en el apartamento. La casa parecía extrañamente silenciosa. De repente, ambos comienzan a escuchar sonidos de personas hablando desde la habitación de Donna, temiendo que alguien hubiera entrado, Lou decidió ir a averiguar quién o qué estaba allí, caminó tranquilamente hacia la puerta y esperó hasta que los ruidos se detuvieron antes de entrar y encender la luz. La habitación estaba vacía a excepción de Annabelle que yacía en el suelo en una esquina. Y cuando el joven escudriña la habitación buscando signos de una entrada forzada, no había nada fuera de lugar. Pero a medida que se acercaba a la muñeca tenía la impresión de que alguien estaba detrás de él. Cuando se volvió rápidamente se dio cuenta de que no había nadie más allí. Poco después, en un instante, se encontraba agarrándose el pecho, acurrucándose del dolor, con cortes profundos y hemorragias. Su camisa estaba manchada de sangre y al abrirla, sobre su pecho había lo que parecían siete marcas de garras distintas, tres verticales y cuatro horizontales, todavía estaban calientes como unas quemaduras. Estas marcas se curaron casi inmediatamente, al día siguiente apenas podían distinguirse y para el segundo día se habían ido por completo.


Donna finalmente estaba dispuesta a creer que el espíritu de la casa no era una niña, sino un espíritu no humano demoníaco por naturaleza. Después de la experiencia de Lou, sintió que era el momento de buscar asesoramiento de expertos y, de hecho, entró en contacto con un sacerdote episcopal llamado el Padre Hegan. El Padre Hegan sentía que era un asunto espiritual y entonces la puso en contacto con una autoridad más alta en la iglesia, el Padre Cooke, quien de inmediato entró en contacto con los Warren.

Ed y Lorraine Warren de inmediato se interesaron en el caso y después de hablar con Donna, Angie y Lou llegaron a la conclusión inmediata de que la propia muñeca no estaba poseída en realidad, sino que era manipulada por una presencia no humana. Les explicaron que los espíritus no poseen objetos inanimados, como casas o juguetes, ellos poseen a las personas. Un espíritu no humano puede vincularse a un lugar u objeto, y esto es lo que sucedió en el caso de Annabelle. Esaa muñeca era manipulada por un espíritu que creaba la ilusión de estar vivo, con el fin de obtener reconocimiento y llamar la atención. De hecho, el espíritu no tenía la intención de estar ligado a la muñeca, estaba tratando de poseer un huésped humano.






La teoría de los Warren era que el espíritu, en este caso un espíritu demoníaco no humano, se encontraba esencialmente en la fase de infestación del fenómeno. Comenzó a mover la muñeca por todo el apartamento a través de teletransporte para despertar la curiosidad de los moradores con la esperanza de que le dieran atención. Y se la dieron. Cometieron el predecible error de llamar a un médium al apartamento para comunicarse con él. El espíritu no humano ahora era capaz de comunicarse con el médium, exploró las vulnerabilidades emocionales de los residentes y pretendió ser una niña inocente perdida, a la que, durante la sesión, se le dio el permiso (por Donna) de habitar en el apartamento. Así como un espíritu demoníaco es negativo, también lo son los fenómenos causados ​​por el. Despertó el miedo a través de los movimientos extraños de esa muñeca, materializó los perturbadores mensajes escritos a mano, las gotas simbólicas de sangre en la muñeca, y finalmente llegó a los ataques contra Lou, dejándole la marca simbólica de la bestia. La siguiente etapa de la infestación del fenómeno habría sido una posesión humana completa. Si estos fenómenos hubieran continuado más de dos o tres semanas, el espíritu se habría apoderado por completo, dañado o asesinado a alguien de la casa.

En la conclusión de la investigación, los Warren consideraron conveniente tener una bendición de exorcismo del padre Cooke para limpiar el apartamento. Según palabras del mismo Ed Warren “La bendición episcopal de la casa, un documento de siete páginas que está marcado con una naturaleza totalmente positiva. En lugar de expulsar específicamente a entidades malignas de la vivienda, el énfasis está dirigido a llenar la casa con poderes positivos y Dios.”. A petición de Donna, y como una precaución adicional para que los fenómenos no se produjeran nuevamente en la casa, los Warren tomaron a la gran muñeca de trapo y la llevaron consigo cuando se marcharon. Y esa muñeca aún sigue encerrada en esa vitrina bendecida e iluminada, está prohibida tocarla, está prohibido abrir su vitrina, por miedo a que se destape el mal que muchos dicen que aún esconde la terrorífica muñeca de Annabelle.
           

 

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