Programa 1x22 - TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS: ¿explicación científica?

En el programa de esta semana nos ponemos a analizar las causas científicas que podrían llevar a cabo tantas desapariciones de barcos o aviones con sus tripulantes. ¿A qué se debe? En este programa repasamos algunas de las claves y las teorías expuestas hasta el momento, pero el misterio aún continúa.

Además, dentro de esos misterios contamos la posibilidad de otro nuevo Triángulo de las Bermudas, volvemos a contar la famosa historia del Triángulo del Dragón y de cómo el gobierno japonés calificó esa zona del Mar de Japón como una zona peligrosa y calificado como el Mar del Diablo. Y además de que hace unos meses se descubrió de que justo en el mismo centro del Triángulo de las Bermudas se encontraron dos pirámides, ¿pertenecientes a aquella civilización perdida de la Atlántida? 

También contamos una historia de desamor, suicidio y aparición en Badajoz con la famosa "dama de blanco" que cuenta la leyenda que se aparece en las noches de luna llena bajo el Puente de Palmas. Una historia muy bonita.

En el "Archivo Oculto" nuestro técnico Marcos Casilda nos descubre como un bombardero americano desaparició de repente cuando sobrevolaba los cielos de Vietnam en aquel famoso conflicto. Lo más extraño de todo no fue la desaparición, sino cómo apareció más adelante, en aquellas circunstancias extrañas y con los tripulantes mutilados literalmente. 

En el apartado de noticias contamos como la NASA se ha puesto a investigar el por qué de esos "agujeros negros" o socavones que se forman en la tierra y que ha afectado a muchos lugares del globo terráqueo; una historia fantástica y peculiar que le ha pasado a un chatarrero estadounidense que compró una pieza en una singular tienda de baratijas y que resulta que tenía en sus manos un huevo de Fabergé valorado en millones de dólares y que no se sabe cómo llegó allí pero que perteneció a la élite rusa de finales del siglo XIX; y terminamos contando dos estudios: uno que ha averiguado cómo afectan las olas de color a las cosechas y que eso podría acelerar las pérdidas dentro de pocos años y el otro que ha averiguado que nuestro sentido del olfato es capaz de captar más de un billón de olores.

Y para terminar, en "La Otra Cara del Cine", analizamos una película que quizás no tuvo mucha repercusión pero adaptó una de las historias más famosas del escritor Stephen King: La Niebla. Una película que fue negativamente criticada pero que os la recomendamos por el final que a muchos sorprendió más que en el desarrollo argumental.



Y si quieres contactar con nosotros lo puedes hacer a través de elsecretodelacaverna@gmail.com// samuraul@hotmail.com y en nuestra dirección de twitter @Secreto_caverna.


Muchos conocemos la teoría de los agujeros negros en el espacio. De hecho para los más fieles de nuestro programa no sé si acordarán que dimos una noticia contada por el mismísimo Stephen Hawking de que la teoría de los agujeros negros era algo más de cómo se nos ha relatado. Que parece que no es algo que desintegre la materia. Pues igual que en el cosmos se han descubiertos agujeros negros, ese mismo fenómeno parece que se lleva estudiando desde hace mucho por oceanógrafos en sus investigaciones marinas para saber si puede ser esta la explicación ante tantas regulaciones del clima en diversas zonas marítimas, y por qué no decirlo, para encontrar la explicación a ciertas desapariciones extrañas que se han producido.

            Y todo comenzó con unas imágenes tomadas entre finales del año 2006 y principios de 2007 cuando un satélite captó una extraña anomalía en el Atlántico sur. Se captaron ciertas fotografías que mostraban unos inmensos remolinos de alrededor de 150 km de diámetro y que parecía engullir todo lo que encontraba a su paso. Y parecía que nada podía escapar de él.

            Una imagen que dio mucho que hablar a los científicos y que empezaron a hacerlo similar a lo que ocurre en el espacio. Era tan similar el fenómeno que desconcertó a muchos. ¿Qué pasa? Pues que a alguna explicación coherente habría que llegar. Ya algunos sabréis que los agujeros negros espaciales se caracterizan por poseer una masa tan grande que su gravedad es capaz de atraer todo lo que está cerca de su rango de acción, incluido la luz. Y la teoría de la relatividad de Einstein cuenta cómo la luz forma órbitas cerradas que forman unas barreras llamadas esferas de fotones que giran alrededor de ese agujero. Y esto tiene mucha similitud con los bordes de esos remolinos de agua, pero en este caso, esos fotones son producidos por invertebrados marinos bioluminiscentes (para haceros una idea, hay ciertos moluscos que tienen ese efecto luminiscente a través de rayos solares o a través de micropartículas marinas, como puede ser el caso de las medusas, algunos tipos de calamares o parte de vegetación marina, es decir que esto ya es un efecto común en muchas especies). Y ese efecto podría producir por qué se mueven con esa órbita cerrada similar al movimiento de la luz en la fotosfera, y que nada puede escapar de su interior, como ocurre en el espacio.

            Y esto fue parte de un estudio que tuvo un año de duración y que transcurrido ese tiempo se podría descubrir esas barreras lumínicas que se forman en los límites de los remolinos oceánicos. Remolinos que son difíciles de encontrar, difíciles de prever, y que parece un método de expresión que tienen los mares como si un fuerte cambio se fuera a producir en esa zona. Y que crea muchos interrogantes en cuanto al clima, la atmósfera, o incluso a la formación de los mares y al comportamiento de nuestra corteza terrestre. Pero la teoría de que se formen verdaderamente agujeros devoradores puede ser todavía, el estudio aún continua.

            Esta es la parte científica que busca una explicación a ese extraño fenómeno. ¿Puede ser esta la causa o una de ellas de esas desapariciones misteriosas de barcos o de aviones? Pues ahí puede quedar. Pero ahora es cuando entran las especulaciones y las historias de que hay ciertas zonas donde confluyen los hechos de desapariciones inmediatas o, incluso, de pirámides submarinas.



            Porque el Triángulo de las Bermudas hoy en día lo conocemos hasta la saciedad. Nos lo han presentado en cantidad de libros, en series, en películas,… y sigue todavía ahí como mito, leyenda o misterio aún sin resolver. Pero no ha sido el único “triángulo” que fue nombrado e investigado. Parece ser que hay otras zonas que se sospechan que al igual que pasa cuando se cruza por ese punto geográfico entre las Islas Bermudas, Puerto Rico y Fort Lauderdale (Florida). Y ya ha sido nombrado con un nombre, El Triángulo del Dragón.

            Quizás a algunos no os suene porque no tuvo ese efecto mediático que tuvo el de las Bermudas. Pero es un lugar que está en las antípodas y al lado opuesto del ya conocido y que se encuentra muy cerca del Mar de Japón. Y allí las leyendas antiguas hablaban de cómo surgían los dragones de las profundidades para tragarse los barcos y volver a sumergirse. Los japoneses han llamado a esa parte el Ma-no Umi (el Mar del Diablo).

            Y aquí tengo que empezar a mencionar a Charles Berlitz, el escritor que se hizo famoso en 1974 por sacar aquel best seller de “El Triángulo de las Bermudas” y que muchos decían que había copiado bastante de textos y publicaciones anteriores relacionados con misterios extraños ocurridos en el océano. Igual que publicó en 1974 aquel famoso libro sobre el Triángulo de las Bermudas, en 1989 publicó otro sobre el Triángulo del Dragón. Dedicado a esa zona peligrosa en los mapas japoneses que se empezó a especular cuando entre 1952 y 1954 se perdieron sin rastro 5 buques militares con más de 700 personas que formaban la tripulación en todas ellas. Sin rastro.

            Son similares en su formación ambos triángulos, el del Dragón y el de las Bermudas, primero porque parten de un patrón formado por líneas imaginaras que precisamente consiguen sus vértices en puntos estratégicos importantes. Tras diversos cálculos en latitud, grados y longitud se ha llegado a la conclusión de que sí pueden ser similares. Pero esas semejanzas no sólo están en sus medidas, porque lo que hace especial a estos misteriosos enclaves es que se sitúan en el extremo oriental de las masas continentales, en la caída hacia aguas profundas donde el mar se ve arrastrado por fuertes corrientes encima de zonas volcánicas extremadamente activas.

            Y desde hace más de mil años ya hay una extensa lista de embarcaciones pesqueras, buques, y aviones de todo tipo que han desaparecido junto con toda su tripulación cuando han pasado por esas zonas. Tanto los testimonios recogidos, las partidas de búsqueda o las comunicaciones con los sistemas de los aparatos desaparecidos apuntaban o bien a fallos en los sistemas de navegación, o bien a distensiones temporales con su correspondiente desorientación de la consciencia de los tripulantes. Y es verdad que se han publicado varios documentos que comprueban que esos triángulos no han surgido de la imaginación de nadie, que conforman esos triángulos por guardar una actividad magnética muy superior a otras zonas terrestres y marítimas. Aún así, todavía no se sabe si ese factor puede ser la causa de todas esas desapariciones.

             El gobierno japonés financió un buque de investigación tripulado por más de 100 científicos para saber el motivo de aquellas desapariciones por todo aquel Mal del Diablo. No obstante, aquel buque desapareció con todos los científicos, por lo que Japón etiquetó el área como zona peligrosa. Una zona que se calificó como peligrosa para todo navío que la cruzara. Una zona donde ya se avistaron objetos voladores no identificados y que los conocedores de la zona hablaron de la posibilidad de que existiesen bases en las profundidades ya que allí las fosas alcanzan los 12 mil metros de profundidad. Según una leyenda japonesa, existe bajo el “Mar del Diablo”, un reino donde el tiempo se halla detenido, también habla de barcos fantasmagóricos que aparecen repentinamente como si subieran de las profundidades para desaparecer al cabo de un momento. La otra teoría apunta a una conectividad entre los dos triángulos y que esto cause algún efecto desconocido hasta la fecha.

            Hasta doce triángulos de estas características se han confirmado que existen, y lo han confirmado geólogos, meteorólogos, físicos, astrónomos, y gran cantidad de científicos. Y confirman que dos de ellos están en los polos y los restantes, son marítimos. Zonas de grandes perturbaciones geomagnéticas que no está comprobado al cien por cien de que sea la causa de esas extrañas desapariciones. Pero de que los científicos están seguros de que ese fenómeno existe y de que se ha convertido en un misterio aún por desvelar. Y lo más inquietante de este asunto, y ya volvemos al Triángulo de las Bermudas es de testigos recogidos que cuentan cómo han visto extrañas pirámides en las profundidades. ¿Otra causa? ¿O es que simplemente en esa zona existió aquella civilización perdida conocida como la Atlántida?
            


            En septiembre del año pasado, salí a la luz una publicación en RTP (Radio-Televisión Portuguesa) de que un marinero portugués había encontrado una pirámide bajo el océano Atlántico de 60 metros de altura y con la base de unos 8 mil metros cuadrados, es decir, más grande que un estadio de fútbol. Lo descubrió cerca de las Islas Azores, pero ese descubrimiento despertó la curiosidad de la comunidad científica ya empezaban a evocar que existió una civilización extraña en aquel lugar. Como una Atlántida portuguesa, así que el mito de que sólo había pirámides en el Triángulo de las Bermudas parecía o comenzaba a aclararse con este hallazgo de que quizás hubo civilizaciones antiguas que acabaron siendo engullidas por el océano. Pero sepan que esas pirámides, algunos, las han culpado de que también puedan tener un extraño efecto en los sistemas de navegación de buques o aeronaves.

            El oceanógrafo Dr. Meyer Verlag, con ayuda de un sonar, encontró unas extrañas estructuras piramidales gigantescas a dos mil metros de profundidad. Y hace pocos años de este hallazgo que pudo arrojar mucha luz sobre el misterio del Triángulo de las Bermudas. Encontró dos pirámides de gran tamaño, formadas posiblemente de algo parecido a un cristal grueso. Y Meyer confirmó que una de ellas parecía incluso más grande que la famosa Keops de Egipto. Y en una conferencia que dio posteriormente a este hallazgo y que mostraba las evidentes pruebas sacó a colación una pregunta que puede que nos hayamos hecho mucha gente con el tema de las pirámides, una tecnología que parece desconocida y que no se ha hecho con lo que conocemos ahora, pero es más, una pirámide impecable, sumergida, sin apenas rasguños. Extraño, muy extraño.
            

           
           
           

             

 

0 comentarios:

Publicar un comentario